Salud capilar, tan necesaria como importante

Lucir una buena melena resulta atractivo y es sinónimo de buena salud. El cabello es capaz de mostrar signos de mala salud, perdiendo su brillo, cayéndose o perdiendo densidad. Pero eso no quiere decir que la salud capilar sea solo consecuencia de la salud general, al contrario, la salud capilar comprende los cuidados y tratamientos necesarios, destinados a proteger, mantener y reparar el cabello. De manera que la salud capilar implica prestar una atención concreta y necesaria, realizada siempre por un especialista en dermatología o salud capilar, orientada al mantenimiento de la densidad y el fortalecimiento capilar en el cabello debilitado, tanto a causa del estrés como de aspectos hormonales o de un déficit nutricional, así como a consecuencia del diagnóstico de una alopecia.

Ante la aparición de cualquiera de estas patologías, podemos decir que, tratadas a tiempo con las técnicas de regeneración capilar adecuadas y personalizadas, es posible frenar la caída del cabello, paralizando la pérdida y reactivando la actividad de los folículos pilosos, en beneficio de la densidad y el grosor del pelo.

Además de que la salud capilar, como ya hemos comentado, puede resultar un excelente indicador de posibles alteraciones o enfermedades totalmente ajenas al cabello, por lo que es imprescindible prestar atención y acudir al profesional adecuado para preservarla.

La salud capilar es una cuestión que va más allá de la estética. Que el cabello se mantenga fuerte, brillante y saludable mejora el aspecto, pero también es un claro reflejo del bienestar general. Por lo que podemos decir que la salud capilar consiste en el estado general del cabello y el cuero cabelludo. Un cabello saludable se caracteriza por la elasticidad que presenta, su brillo, la suavidad y la resistencia frente a la rotura. Un cuero cabelludo sano se encuentra libre de irritaciones, caspa y exceso de grasa o sequedad.

Qué necesita el cabello para gozar de buena salud

Como decimos, la salud capilar alude al estado general del cabello y el cuero cabelludo. El cabello se compone principalmente de queratina, como nos explican en la Clínica Kalón Tratamiento Capilar & Medicina Estética, expertos en todo lo relacionado con la salud capilar y la medicina estética. El cabello en sí no está vivo; es el folículo piloso, estructura que se encuentra bajo la piel y donde crece el cabello, el que se encuentra lleno de actividad celular y, por tanto, necesita cuidados para su correcto funcionamiento.

Los problemas capilares pueden ser consecuencia de varios factores, como un desequilibrio hormonal, un déficit nutricional, el uso excesivo de algunos productos químicos o herramientas de calor como el secador, así como algunas enfermedades dermatológicas.

Para estar sano, resulta fundamental atender correctamente el cuero cabelludo y el cabello. Algunos de los elementos que necesita para estar sano son los que enumeramos a continuación:

  • Nutrientes esenciales, puesto que el cabello necesita una dieta equilibrada que sea rica en vitaminas y minerales como la biotina, el hierro, el zinc y las vitaminas A, C y E.
  • Hidratación adecuada. Una buena hidratación hace que el cabello sea menos propenso a la sequedad y la rotura. El agua y los productos hidratantes ayudan a que se mantengan la necesaria elasticidad y suavidad en el cabello.
  • Cuidado del cuero cabelludo. Esta parte del cuerpo debe estar limpia para prevenir la aparición de caspa o la caída del cabello. Esto implica una limpieza regular, utilizando productos que no irriten la piel.
  • Protección frente a daños externos, utilizando protectores térmicos y evitando la exposición prolongada a ciertos elementos.
  • Equilibrio hormonal, ya que las alteraciones hormonales, como las que se producen durante el embarazo o la menopausia, pueden afectar considerablemente a la densidad y calidad del cabello.

De manera que, para mantener una buena salud capilar, es necesario recurrir a un enfoque integral en el que se combinen hábitos saludables, el cuidado externo adecuado y la intervención profesional cuando sea necesario.

Adoptar una dieta equilibrada, incorporando frutas, verduras, nueces, pescado y legumbres, proporciona las vitaminas y los minerales necesarios para que el cabello se fortalezca desde la raíz. Por esta razón es tan importante mantener una buena alimentación. Utilizar productos adecuados para su cuidado, seleccionando el champú, el acondicionador y los tratamientos adaptados a cada tipo de cabello, evitando productos que contengan sulfatos agresivos, parabenos y siliconas que pueden dañar el cabello y el cuero cabelludo con un uso prolongado.

Evitar un uso excesivo del calor con herramientas como la plancha, el rizador o el secador, ya que puede debilitar el cabello con un uso frecuente. Optar por secar el pelo al aire siempre que sea posible y utilizar protectores térmicos en caso de utilizar las herramientas ayuda a mantener un cabello saludable.

El cuero cabelludo tiene que estar siempre limpio y la mejor manera de hacerlo es lavar el cabello de forma regular, eliminando el exceso de grasa, la suciedad y los residuos de productos. Tampoco es aconsejable lavarlo en exceso, ya que se puede eliminar el aceite natural del cabello.

Hacerse masajes capilares favorece el crecimiento del cabello y fortalece el folículo piloso. La exposición prolongada al sol puede debilitarlo, por lo que se aconseja utilizar sombreros o productos con protección solar. Evitar el estrés es esencial, puesto que tiene un impacto en el cabello y puede llegar a provocar la caída del mismo y afectar a su calidad.

Por último, cortar las puntas de forma regular, cada seis u ocho semanas, elimina las puntas abiertas o dañadas y previene que el daño se extienda. Es un paso básico para mantener una buena salud capilar.

Salud capilar en España

Hay que tener presente que la caída del cabello afecta a un alto porcentaje de hombres y mujeres de todas las edades. En muchos casos se debe a una pérdida estacional, a consecuencia del ciclo vital del cabello, aunque también existen casos de mayor complejidad en los que solo con un diagnóstico preciso se puede determinar si estamos ante un caso de alopecia o no.

Hay que saber que se estima que casi la mitad de los españoles sufren algún tipo de alopecia y, según diversos estudios médicos, todo apunta a que un sesenta por ciento de la población mundial presentará caída del cabello a partir de los veinte años de edad, pasando a ser muy habitual la alopecia difusa en edades comprendidas entre los treinta y los cincuenta años.

Nuestro país se considera en la actualidad como el segundo de Europa con mayor población que presenta problemas de alopecia, por detrás de la República Checa. En las consultas de dermatología es evidente la preocupación que genera en las personas que padecen alopecia, al encabezar dicha lista. Esta inquietud se eleva en el caso de las mujeres que padecen alopecia femenina. Los expertos en salud capilar estiman que el sesenta por ciento de los pacientes en medicina capilar son mujeres que acuden a la consulta a consecuencia de la pérdida de cabello.

Los tipos de alopecia más frecuentes son la alopecia androgénica y el efluvio telógeno, que suponen un setenta por ciento de las consultas. El efluvio telógeno, en particular, ha aumentado el porcentaje de personas que lo padecen en los últimos años, a causa de la infección del coronavirus, afectando a mayor número de mujeres que de hombres, lo que ha derivado en una avalancha de casos de pacientes femeninas que se ven afectadas por este tipo de alopecia.

Otros tipos de alopecia menos frecuentes son la alopecia frontal fibrosante y la alopecia areata, que, aun siendo menos frecuentes, no son menos importantes, ya que se trata de dos tipos de alopecia más complejos, tanto a la hora de buscar la causa y sus desencadenantes como a la hora de poner un tratamiento. Sin olvidar que tienen una gran repercusión a nivel psicológico para las mujeres que la sufren.

El término alopecia engloba un conjunto de enfermedades o patologías que implican la caída del cabello y una disminución de la densidad capilar. Al profundizar en estas patologías, no se debería hablar de la alopecia como algo general, ya que, dependiendo del tipo, tendrá una causa, un comportamiento específico y requerirá un tipo de tratamiento.

Ante la presencia de cualquier síntoma relacionado con el cabello o el cuero cabelludo, lo mejor es acudir al especialista correspondiente, que no es otro que el dermatólogo. Este especialista puede realizar un diagnóstico preciso y tratar las diferentes afecciones que se relacionan con el cabello y el cuero cabelludo, como alopecia, dermatitis seborreica o infecciones fúngicas. En determinados casos trabajan con otros profesionales como los tricólogos, enfocados de forma exclusiva en los problemas capilares y del cuero cabelludo. Aunque en este caso no se trata de un profesional de la medicina, sus conocimientos especializados son de gran ayuda a la hora de elaborar el tratamiento adecuado.

En resumen, la salud capilar es cada vez más relevante y tenida en cuenta. Una buena alimentación, una vida sana y prestar atención a cualquier problema o anomalía que se produzca en el cabello o el cuero cabelludo son fundamentales para mantener una buena cabellera. Ante cualquier síntoma, no lo olvides, el dermatólogo es el especialista indicado.

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