Me monto una carpintería de aluminio

Te gusta la carpintería, las puertas y las ventanas, pero ya sabemos que la madera no es hoy la esencia de este negocio. Hablar de carpintería no es hablar de la mejor madera, sino de la mejor moldura. El aluminio y el PVC son los materiales más utilizados para la carpintería actual, por lo que vamos a adentrarnos en el mundo de la carpintería de aluminio y PVC y en cómo se monta una carpintería de esta categoría. Los pasos esenciales a seguir, empezando por la forma jurídica, los trámites legales y administrativos o cómo solicitar la licencia de actividad, son algunos de los aspectos que vamos a tratar.

Por otro lado, la inversión necesaria para levantar el negocio, la normativa técnica o las ayudas vigentes son igualmente importantes. Empezando siempre por el principio, que es la elaboración de un plan de negocio adaptado al sector. Este documento debe incluir un análisis de mercado que sea realista, con sus previsiones de venta y una estructura clara de costes e inversiones.

El análisis de mercado debe incluir e identificar la demanda local de puertas y ventanas, sobre todo de alta eficiencia energética, ya que las ayudas y deducciones fiscales para la mejora energética de los edificios hacen que la demanda de estos productos se vea impulsada. Conviene analizar la competencia de la zona y los nichos de mercado, como pueden ser la rehabilitación de viviendas o la obra nueva.

Las previsiones de venta incluidas en el plan de negocio tienen que ser prudentes y realistas, basándose en la capacidad de producción de la empresa, el tamaño del equipo y la maquinaria disponible. En un taller pequeño, la inversión inicial estimada puede ir desde los veintiséis mil hasta los cuarenta mil, maquinaria básica incluida. Con esto en la mano, se empiezan a dar los siguientes pasos.

Requisitos legales y obligaciones fiscales

A la hora de abrir un negocio, sea del tipo que sea, hay que definir en primer lugar la forma jurídica. Como nos explican en Alumifyl, como S.A. desde el año mil novecientos ochenta y ocho, comprometida con la calidad, la satisfacción del cliente y el respeto por su capital humano, la forma jurídica adecuada es indispensable para poner en marcha este tipo de empresas. Todo depende del tamaño del negocio que se quiera emprender.

Las opciones más habituales son el autónomo, la sociedad limitada (SL) y la cooperativa. La primera opción tiene como ventajas unos trámites sencillos y rápidos, menor coste inicial y una gestión simplificada. Como inconvenientes, encontramos la responsabilidad ilimitada, el menor acceso a las ayudas y la financiación y una imagen menos profesional ante ciertos clientes.

En el caso de la sociedad limitada, las ventajas son la responsabilidad limitada al capital aportado, el mejor acceso a las ayudas y subvenciones y una imagen más profesional. Por el contrario, los trámites de constitución son más complejos, exigen obligatoriamente la contabilidad y tienen costes de notaría y registro. Cuando se trata de cooperativas, a favor tiene la gestión democrática, el acceso a ayudas específicas y el reparto de beneficios entre socios. En contra, una mayor complejidad en la gestión, la necesidad de varios socios y los requisitos legales adicionales.

La elección depende del número de socios, la inversión inicial y la proyección de crecimiento. Un taller pequeño empieza con un autónomo y los proyectos de mayor envergadura se decantan por la sociedad limitada.

Al margen de la forma jurídica de elección, los trámites legales y administrativos siguientes son imprescindibles:

  • Alta en el IAE (Impuesto de Actividades Económicas). Obligatorio para todas las empresas y autónomos. Permite poder ejercer la actividad.
  • Obtención del NIF. El número de identificación fiscal es imprescindible para operar de forma legal. Para las sociedades se solicita una vez se realiza la constitución ante notario.
  • Inscripción en el Registro Mercantil. Obligatorio en el caso de las sociedades y no en el de los autónomos.
  • Alta en la Seguridad Social. Los autónomos tienen que inscribirse en el RETA y las sociedades tienen que dar de alta a la empresa y a sus empleados.

Además de estos trámites, hay que solicitar la licencia de actividad en el ayuntamiento correspondiente. El local elegido tiene que encontrarse en una zona que sea apta para realizar actividades industriales y cumplir con los requisitos necesarios de ventilación e iluminación. En algunos municipios se puede agilizar el trámite mediante una comunicación previa ambiental.

La normativa europea exige que todas las ventanas y puertas que se fabriquen dispongan del marcado CE que certifica que cumplen con todos los estándares de calidad y seguridad. Es un requisito obligatorio y afecta tanto a los aspectos relacionados con la fabricación como a los que se relacionan con la comercialización. Para cumplir con la normativa, el personal que trabaje en la empresa debe disponer de la formación técnica adecuada.

Dentro de la fiscalidad, las obligaciones incluyen la presentación periódica de los impuestos como el IVA, el IRPF o el Impuesto de Sociedades, en función de la forma jurídica y el cumplimiento de la normativa laboral si se tiene personal contratado. Es aconsejable contar con una asesoría fiscal y laboral para evitar sanciones y optimizar la gestión.

Trámites y licencias

Cuando se quiere iniciar un negocio de fabricación de carpintería de aluminio y PVC, el primer paso a nivel administrativo es solicitar la licencia de actividad en el ayuntamiento que corresponda. Este trámite es esencial y obligatorio para abrir cualquier taller de fabricación y montaje, puesto que se trata de una actividad clasificada como industrial. El procedimiento más habitual es presentar un proyecto técnico firmado por un profesional competente, en el que se detallan las características del local, la maquinaria que hay que instalar y las medidas de seguridad y medio ambiente.

Estas empresas se encuentran sujetas a normativas ambientales y de seguridad industrial, por lo que es imprescindible cumplir con la legislación vigente sobre la gestión de residuos como virutas, restos de aluminio y PVC, disolventes, etc., y garantizar que el taller cuenta con sistemas de extracción de polvo y ventilación adecuados. Antes de proceder a la apertura, es muy habitual que se lleve a cabo una inspección municipal mediante la que se verifica el cumplimiento de los requisitos. Uno de los certificados más importantes es el citado marcado CE, obligatorio en todas las puertas y ventanas que se fabriquen. Este marcado acredita que la empresa cumple con toda la normativa europea de calidad, seguridad y eficiencia energética.

Permisos municipales y ambientales aparte, es necesario completar varios trámites administrativos para poder constituir de forma legal el negocio:

  • Alta en el Censo de Empresarios con el modelo 036/037 en la Agencia Tributaria.
  • Inscripción en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE).
  • Obtención del NIF y, en el caso de la sociedad limitada, inscripción en el Registro Mercantil y la escritura pública ante notario.
  • Alta en la Seguridad Social: en el RETA si se es autónomo o la inscripción de la empresa si se contrata personal.

Estos trámites se realizan y resuelven en un plazo que va de una a dos semanas, siempre y cuando la documentación aportada sea completa y correcta.

La normativa vigente aplicable incluye las directivas sobre el marcado CE y la eficiencia energética, la legislación nacional y autonómica sobre actividades industriales y la gestión de residuos. Para obtener la información relativa actualizada y los formularios oficiales, se puede y debe consultar el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (normativa ambiental y de residuos); el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo (normativa industrial y marcado CE); la Agencia Tributaria (trámites fiscales y modelos 036/037); y la web del ayuntamiento correspondiente para la licencia de actividad y la comunicación ambiental.

Trámites y normativas aparte, resulta indispensable, por igual, conocer la inversión necesaria que se tiene que hacer para levantar una empresa de carpintería de aluminio y PVC. La inversión estimada se calcula, como adelantábamos párrafos atrás, en una cantidad que varía entre los veintiséis mil y los cuarenta mil, en el caso de un taller pequeño. El principal bloque de gasto se destina a la adquisición de la maquinaria. El alquiler o la compra del local es otro de los factores determinantes en el presupuesto, ya que el espacio tiene que estar bien ubicado en una zona apta para este servicio y cumplir con unos requisitos de ventilación e iluminación. La materia prima es también relevante, ya que es fundamental contar con perfiles de aluminio, PVC, vidrio y herrajes de forma recurrente, lo que supone un gasto frecuente, siendo la primera compra mayor para poder contar con stock suficiente para iniciar la actividad.

Otros gastos contemplan la adquisición de vehículos comerciales para el transporte de materiales y productos terminados, sobre todo si se proporciona servicio de instalación. Los equipos de protección individual o EPIs adecuados, cumpliendo con la normativa de seguridad laboral, forman por igual parte de la inversión y no hay que olvidar los costes administrativos y de licencias a la hora de hacer un presupuesto detallado de la inversión inicial necesaria para montar una empresa de carpintería de aluminio y PVC.

 

 

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