Cuáles son las diferencias entre un abogado y un procurador

En un proceso judicial, la figura del procurador es igual de importante que la del abogado. Aunque para muchos, no saben cuáles son las funciones y responsabilidades del procurador. La intervención de un procurador es obligatoria en la mayoría de los procedimientos judiciales. Desde el blog de Universidad Unie explican que el procurador «actúa como intermediario entre el cliente y los tribunales».

El procurador es el profesional licenciado en derecho y especializado en el procedimiento procesal. Sus funciones van más allá de recibir notificaciones, ya que puede complementar el trabajo del abogado para garantizar la correcta tramitación del caso. Además, el procurador consigue que el abogado tenga acceso a la información relevante del caso. Esta figura conoce a la perfección el funcionamiento interno del juzgado y se encarga de que el letrado  envíe las comunicaciones necesarias al tribunal.

En la mayoría de los procedimientos judiciales es necesario contar con los servicios de un abogado y un procurador, pero existen determinados casos en los que solo es necesario contar con la asistencia de un abogado. Esto dependerá de las distintas ramas del derecho: civil, penal, laboral y administrativa. Su intervención puede ser crucial, ya que  puede recordar al abogado detalles esenciales, especialmente en los juicios, ya que en estos sitios se producen momentos de alta tensión y rapidez.

Ya sabes que existen diferentes profesionales del derecho que van a intervenir. Un procurador y un abogado son dos figuras profesionales e indispensables dentro del sector jurídico, pero no realizan las mismas funciones. También hay diferencias en la formación universitaria. Tanto procuradores como abogados deben haber realizado la carrera universitaria de Derecho, pero a los procuradores se les exige un máster de acceso a la procura y una prueba de aptitud. A los abogados no se les exige ser expertos en la materia procesal, pero  deberán mostrar sus conocimientos procesales durante el examen.

Es común conocer el trabajo que realiza el abogado, pero las funciones que desempeña el procurador no lo es tanto. Son dos profesiones que se complementan entre sí para mejorar el proceso judicial y es por eso que  muchos abogados necesitan de procuradores para dar un servicio mucho más satisfactorio al cliente. Además, el abogado necesita al procurador para la tramitación de aquellos asuntos en los que la ley prevé como obligatoria la intervención del experto en procura. Ambos expertos llevan asuntos de forma colaborativa. En este artículo, te explicaremos las funciones que realizan los procuradores y qué diferencia hay entre un abogado y un procurador.

¿Qué diferencia hay entre un abogado y un procurador?

Un procurador y un abogado son dos figuras esenciales en los Juzgados y Tribunales, ya que ambos desempeñan funciones esenciales y complementarias dentro del sistema legal. Son dos profesiones que se complementan entre sí para mejorar el proceso judicial, pero nuestra misión con este post es que no te quede duda alguna de qué diferencias existen entre un procurador y un abogado.

En el ámbito judicial, es fundamental comprender las diferencias entre los roles de un abogado y un procurador, pero es normal que puedas tener confusión acerca de sus funciones. En importante que distingas a ambas figuras, especialmente si buscas un conocimiento general sobre ellas. A continuación, te detallamos qué funciones realizan y qué te pueden aportar, si en algún momento  necesitas del servicio de un procurador y un abogado.

Las funciones del procurador

Los especialistas en representación procesal de Moliner procuradores nos explican que un procurador de los tribunales es un profesional licenciado o graduado en Derecho que es experto en Derecho Procesal y debe estar inscrito en el Colegio de Procuradores de la ciudad en la que ejerza su actividad principal.

Esta figura debe haber cursado el máster de acceso a la procura.  El procurador actúa como un nexo entre el cliente, el juzgado y el abogado. El procurador se encarga de toda la documentación, su función principal es actuar como enlace directo entre los tribunales y el abogado. Aunque también actúa como enlace directo entre el cliente y los tribunales. Incluso, recibe las comunicaciones y notificaciones del Juzgado y ayuda a agilizar los procesos judiciales.

Pero no puede defender al cliente ni realizar el interrogatorio de los testigos. El abogado a veces consulta con el procurador el trámite, ya que ayuda a agilizar los procesos judiciales. A continuación, explicamos las tareas que realizan los procuradores:

Representación de las partes: la firma de un procurador en los escritos equivale a la firma de la parte representada. Este experto en derecho procesal representa al cliente ante el juzgado, pero no crea una línea de defensa.

Colaboración con la profesión de la abogacía: es recomendable disponer de un procurador en casi todos los procesos civiles, penales, contenciosos y mercantiles. La Ley de Enjuiciamiento Civil prevé su intervención como requisito indispensable y previo al inicio de  la tramitación del procedimiento.

Notificaciones judiciales: el procurador es el encargado de trasladar las notificaciones, citaciones y demás comunicados del Juzgado a la parte a la que representa,  a través de su abogado.

Colaboración con la Administración de Justicia: esta figura colabora con la Administración, impulsando cada proceso desde su cualidad de experto en derecho procesal.

Las funciones del abogado

El abogado y el procurador son dos figuras esenciales en los Juzgados y Tribunales, pero tienen una dedicación profesional diferente. El abogado es un profesional del derecho que interviene en los juicios y se encarga de la defensa de una persona para preservar sus derechos e intereses frente a otras personas o entidades. El abogado es un profesional licenciado o graduado en Derecho que debe estar inscrito en el Colegio de Abogados, como establece el Estatuto General de la Abogacía Española. También debe haber cursado el Máster de Acceso a la Abogacía y haber aprobado el examen estatal de Abogacía. El abogado asiste más al cliente y a la defensa jurídica. Esta figura ejerce cinco funciones esenciales:

Asesoría jurídica: este experto se encarga de la asesoría jurídica y ofrece un asesoramiento personalizado al cliente para llevar su asunto.

Defensa jurídica: para crear una línea de defensa, el abogado realiza previamente el estudio y análisis del caso legal.

Vela por los intereses de sus clientes: este experto vela por los intereses y derechos de sus clientes, orientando el juicio hacia la obtención de sus beneficios.

Representa al cliente: el abogado representa al cliente en negociaciones y reuniones.

Gestiona tramitaciones: esta figura gestiona las tramitaciones judiciales, administrativas o privadas en lugar del cliente.

El abogado y el procurador colaboran entre sí, pero las funciones de uno y otro son totalmente distintas. El  procurador lleva a cabo la representación técnica y realiza las gestiones y trámites necesarios para que el  procedimiento avance. El abogado se encarga de la defensa jurídica y se prepara la intervención oral en el juicio y los escritos de demanda, contestación y demás. El procurador se encarga de la subsanación de  defectos procesales, liquidación de tasas, impulso procesal cuando el proceso quede parado, presentación telemática de demandas y escritos de las notificaciones judiciales.

El abogado diseña la estrategia de defensa legal de los clientes, y el procurador conoce la forma legal en la que se tramita cada proceso y las peculiaridades de cada juzgado. El procurador se centra en la gestión y representación procesal, y actúa como intermediario. El abogado se encarga de la defensa jurídica y el procurador ayuda a agilizar los procesos judiciales. La misión del procurador es que la justicia sea ágil y complementa el trabajo del abogado para ofrecer un buen servicio a los clientes. Lo más aconsejable es contar con el asesoramiento de ambos profesionales, ya que ofrecen un trabajo colaborativo. Ambas profesiones desempeñan funciones esenciales, pero no pueden sustituirse.

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