Conoce más sobre las piscinas elevadas y su auge

No existe una única piscina prefabricada que pueda valer para todos los jardines. El material no va a determinar únicamente el precio, sino también los acabados, las resistencias, el mantenimiento y la manera en la que se va a integrar en el espacio exterior. Ahora podemos encontrarlo en los modelos hechos de poliéster y fibra, madera, acero y aluminio, polipropileno y sistemas autoportantes, los cuales tienen opciones para jardines amplios, patios pequeños y hasta terrazas que estén sujetas a las comprobaciones técnicas necesarias.

Piscinas de fibra y poliéster

Estamos ante una de las opciones más completas para aquellos que deseen contar con una piscina fija, que tenga una imagen próxima a la que tiene una piscina de obra, pero sin que ello suponga afrontar una excavación larga.

El vaso es fabricado como una pieza compacta de poliéster reforzado con fibra de vidrio y es transportado hasta la propia vivienda para que se instale sobre una base bien nivelada.

Entre las ventajas más importantes podemos hablar de su superficie, que es lisa. Como hay menos porosidad que en otros revestimientos, se acumula una menor cantidad de suciedad y eso hace que sea más complicado que aparezcan las algas, lo que hace más sencillas las tareas habituales de limpieza. No necesita además un revestimiento interior extra, como sucede con los modelos que usan liner.

Estamos ante una elección interesante si estamos buscando una solución que dure, estética y limpia y que necesite poco mantenimiento. Aunque deberás revisar antes si el acceso permite que entre un camión o una grúa: como es una estructura de una única pieza, el transporte puede que condicione tanto el tamaño como los modelos que estén disponibles.

Las piscinas monobloque de fibra se recomiendan en parcelas que tienen un acceso sencillo y un terreno estable.

Piscinas de acero galvanizado

Las piscinas elevadas de acero están construidas mediante una serie de paneles modulares que forman la estructura en el exterior. Dentro suele colocarse, por lo general, un liner, una lámina flexible y otra impermeable que va a contener el agua y definirá el acabado visible de la propia piscina.

Esta opción es bastante equilibrada si hablamos de resistencia, coste e incluso si hablamos respecto a la variedad de medidas existentes. Se pueden encontrar modelos de varias formas más particulares, por lo que encajan perfecto en aquellos jardines en los que el espacio de que se disponga obliga a que se ajusten mucho las dimensiones.

Hay que tener en cuenta que el acero galvanizado está listo para poder soportar la humedad y la exposición al exterior, pero la calidad del sistema es bastante importante.

Todos los paneles no cuentan con el mismo grosor, la clase de anclaje o protección anticorrosión.

Se debe contar con que el liner cuenta con una vida útil limitada y puede que precise ser sustituido con el paso de los años.

Piscinas de madera

Las piscinas elevadas de maderas me enamoraron y las vi en el catálogo de VALS1MON y fue el tipo por el que nos decantamos en mi casa. Una de sus ventajas es que se soluciona un problema que teníamos y que les pasa a muchas personas, puesto que se instala la piscina y no parece un elemento ajeno al jardín.

No olvidemos que la madera aporta una sensación cálida y se integra muy bien en las casas de campo, jardines con abundante vegetación o en los exteriores que tienen una estética más natural.

Por lo general, se fabrican con un tipo de madera que se trata para poder resistir la humedad, cambios de temperatura y la presencia continuada de agua.

A pesar de ello, precisan de algunos cuidados, puesto que se deben revisar las juntas, así como aplicar productos protectores cuando lo indique el fabricante y vigilar que no se acumule la humedad en puntos de especial sensibilidad.

Frente al acero, lo que sucede es que la madera acostumbra a ofrecernos una presencia bastante más atractiva en lo decorativo, aunque va a precisar algo más de atención con el paso de los años.

Estamos ante una opción bastante interesante para los que valoren mucho el diseño exterior y quieran asumir un mantenimiento preventivo. .

Piscinas de WPC

Este material, también llamado compuesto de madera y polímeros, es una opción de lo más moderna frente a la madera más tradicional. A nivel visual se puede imitar muy bien, pero se comporta bastante mejor frente a la humedad, insectos o la exposición continuada al sol.

Esta solución es bastante interesante para aquellos que desean contar con un acabado cálido, sin que ello suponga aplicar barnices o tratamientos protectores con tanta frecuencia.

A pesar de ello, es vital comprobar la calidad de los materiales y cómo se comportan frente a la radiación solar, puesto que los modelos más básicos es posible que sufran decoloración o dilataciones en el caso de que estén bastante expuestos.

Las piscinas que tienen revestimientos de WPC funcionan bastante bien en los proyectos en los cuales la piscina está acompañada de una tarima, escalones y un área de descanso que está realizada en el mismo material. Lo bueno que tiene el resultado es que puede ser bastante uniforme y hacer que la zona de baño pase a ser una extensión natural de la propia vivienda.

Piscinas de polipropileno

El polipropileno es un material plástico rígido de gran resistencia y ligereza que se usa en algunas piscinas elevadas y autoportantes. Como principal ventaja, podemos decir que permite que se fabriquen estructuras robustas con un peso menor que el que tienen otros sistemas, algo de gran utilidad cuando se desea reducir la complejidad de la instalación.

Este tipo de piscinas destaca por su gran resistencia a la humedad y a los productos habituales de tratamiento del agua. Ofrecen también acabados contemporáneos y líneas bastante limpias, por lo que encajan muy bien en las viviendas modernas o en los jardines de carácter minimalista.

Como sucede con cualquier clase de piscina prefabricada, debemos asegurarnos de que la base pueda soportar bien el peso total. En cuanto está llena, una piscina pequeña va a concentrar varios miles de kilos de agua sobre una superficie que esté relativamente limitada.

Por todo ello, pese a que no haya excavación, la preparación del terreno continúa siendo fundamental.

Piscinas de aluminio

Este material se usa en algunos elevados por la ligereza y resistencia a la corrosión. Esta es una opción menos habitual que el acero o la fibra, pero es posible que sea atractiva en áreas de la costa o en espacios en los que la humedad y el salitre sean un factor de gran importancia.

El aspecto es bastante más contemporáneo, en especial en aquellos diseños que tengan paneles metálicos vistos, revestimientos decorativos o estructuras combinadas con el cristal o la madera.

Además, su bajo peso facilita el transporte y el montaje en determinadas condiciones.

Antes de optar por este material, lo mejor es preguntar por cómo es el grosor de los perfiles, los refuerzos que se incluyen y la garantía del fabricante.

Piscinas tipo contenedor

Son unas piscinas prefabricadas que parten de contenedores marítimos adaptados y que son de las tendencias más recientes del sector. Lo que hacen es aprovecharse de una estructura de acero más resistente con un formato rectangular y una estética industrial que encaja muy bien en un proyecto actual.

Uno de los atractivos principales lo encontramos en su carácter modular. Hay bastantes modelos que llegan casi prácticamente terminados. Esto lo que hace es reducir el tiempo para la instalación y permite que se pueda colocar la piscina en pocos días cuando el acceso sea el adecuado.

No son la opción más económica, pero es de las que llaman más la atención. Funcionan bien en las casas que tienen diseño más moderno, alojamientos más turísticos o jardines en los que lo que se busca es que la piscina cuente con más protagonismo visual.

Del mismo modo, es posible instalarlas en superficies que tengan desnivel, incorporando plataformas o estructuras de apoyo que se diseñen para el proyecto.

Piscinas desmontables y autoportantes

En el extremo más accesible están las piscinas desmontables. Algunas son tubulares, otras tienen paneles rígidos y otras se sostienen mediante una estructura hinchable o autoportante. No ofrecen la misma duración ni el mismo acabado que un modelo de fibra o acero, pero cumplen perfectamente su función en determinados casos.

Se recomiendan para aquellos que deseen probar la experiencia de contar con piscina antes de hacer mayores inversiones, segundas residencias o familias que solo las usen unas semanas al año.

Igualmente, se pueden desmontar cuando acabe el verano y que se libere el jardín el resto de las estaciones.

En este grupo existen diferencias importantes en cuanto a calidad. Las piscinas tubulares básicas son una solución temporal, mientras que un kit rígido de alta gama se puede mantener instalado por espacio de varios años.

Las opciones autoportantes o prefabricadas ligeras tienen un coste inicial bastante más bajo y se instalan más rápidamente, aunque cuentan con menos libertad en cuanto a formas y acabados que otros sistemas existentes.

 

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